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Historia
    Aunque la Tierra de Campos y El Cerrato estuvieron habitados por pueblos de la cultura de los «Campos de Urnas», que llevaron una vida trashumante y construyeron algunos castros fortificados en cerros próximos a los valles de los ríos, como demuestran los hallazgos de sus restos en Palencia, Paredes de Nava, Palenzuela, Dueñas, Vertavillo, etc, el primer pueblo que habitó y explotó de forma organizada las llanuras y cerros de Tierra de Campos y El Cerrato fueron los vacceos.

    Establecieron allí una economía agrícola-ganadera anterior a la romana. Este pueblo prerromano no aparece claramente definido en la historiografía latina, a pesar de que al igual que los arévacos, opuso una fuerte resistencia a la colonización romana.

    La conquista romana creó una sociedad mixta de vacceos y romanos «hispano-romanos», que desarrolló al máximo la agricultura de cereales (trigo y centeno), y las actividades ganaderas en la Tierra de Campos, como demuestra la densidad de villas romanas en la zona: la Olmeda en Pedrosa de la Vega, Quintanilla de la Cueza, Dueñas, Palenzuela, Calabazanos, Hontoria de Cerrato, Quintana del Puente, etc.

    En el siglo VII, los visigodos desplazan del poder a los hispano-romanos y crean un poderoso reino con centro en los «Campos Góticos» (actual Tierra de Campos).

    De esta época quedan algunos restos importantes como la basílica de San Juan de Baños (Baños de Cerrato), construida en tiempos de Recesvinto (661), y la cripta de San Antolín de la catedral de Palencia construida en tiempos de Wamba a finales del siglo VII.

    Parece ser que los visigodos llegaron a tener un cuerpo de ejército en Mave, para controlar a los cántabros y vascones.

    La invasión musulmana de la península el año 711, dirigida por Tarik y Muza, llegó hasta Astorga obligando a los pobladores de Tierra de Campos y El Cerrato a dispersarse por las zonas montañosas más cercanas, por lo que las tierras de la vertiente norte del Duero quedaron bastante despobladas.

    A partir del reinado de Ramiro II (931-951), y sobre todo después de la liberación definitiva de las tierras de la vertiente norte del Duero tras la gran victoria de Simancas (939) sobre los musulmanes, los condes de Saldaña, Carrión y Monzón, se disputan el dominio de la Tierra de Campos hasta el río Cea.

    Será Sancho III el Mayor de Navarra (992-1035) quien ocupe las tierras de Castilla con el objetivo de frenar la expansión del reino de León. Él reconstruye la ciudad de Palencia e instaura la sede episcopal favoreciendo las peregrinaciones a Santiago de Compostela, a través de una estrecha relación con la Santa Sede y sobre todo, con la introducción de las normas benedictinas en los monasterios castellanos que se van integrando en la jurisdicción de la orden de Cluny.

    La fundación de San Martín de Frómista en 1065, con la presencia de los obispos de Palencia y Burgos, marca un momento trascendental en la aparición del nuevo arte románico que representa el triunfo de la piedra como elemento constructivo perdurable, y la imposición paulatina de la espiritualidad cristiana de occidente a través de los monasterios y los caminos de peregrinación, sobre todo a Santiago de Compostela, que difunden las formas románicas a lo largo y ancho del Camino, que cruza la Tierra de Campos de este a oeste.

    Durante el reinado de Alfonso VI (1065-1109), se producen numerosas disputas entre los obispados de Palencia y Burgos con el objetivo de delimitar sus posesiones.

     Ya en 1059 Fernando I (1037-1065) había solucionado una primera disputa fijando los límites del obispado de Burgalés en la orilla izquierda del río Pisuerga, desde su nacimiento hasta Monzón y Cevico Navero.

    En 1099 hubo una nueva determinación de límites entre los obispados de Palencia y Burgos, fijando como límite la orilla izquierda del Pisuerga hasta Torquemada.

    La aparición en 1120 del «Codex Calistinus» -del presbítero francés Aimeric Picaud- diseñando el camino francés a Santiago de Compostela, que cruza la provincia de Palencia de este a oeste, a través de la Tierra de Campos, entrando por Ítero de la Vega y saliendo por San Nicolás del Real Camino, después de pasar por Boadilla del Camino, Frómista, Villalcázar de Sirga y Carrión de los Condes como puntos más importantes del Camino en la provincia (Aimeric Picaud cita expresamente a «Frumesta et Carrionus»), tiene una enorme influencia en el florecimiento de iglesias y monasterios románicos, y afecta de lleno a Tierra de Campos y El Cerrato.

    Sin embargo, el momento de máximo esplendor artístico y económico de Tierra de Campos es el reinado de Alfonso VIII (1158-1214), etapa de florecimiento de los principales monasterios románicos de la provincia y de la concesión de los fueros a la ciudad de Palencia, que se convierte en el primer concejo libre y cuenta con la primera universidad española -Estudio General de Palencia- fundada por don Tello Téllez de Meneses en 1212 y se constituye como primer foco cultural de Castilla.

    En tiempos del obispo don Raimundo, el obispado de Palencia se convierte en sede metropolitana y acoge numerosos concilios. A la muerte del rey Alfonso VIII, la universidad palentina pierde influencia y languidece.

    Tras una etapa histórica incierta bajo la influencia de los Lara y Doña Berenguela, llega el reinado fecundo de Fernando III (1217-1252), durante el cual continúa la construcción de templos románicos y se inicia la transición al nuevo estilo gótico en Tierra de Campos.

    Los reinados de Alfonso X (1252-1284), Sancho IV (1284-1295) y Fernando IV (1295-1312), transcurren convulsionados por la actitud levantisca y el enfrentamiento de la nobleza con la monarquía, teniendo su momento culminante durante la minoría de Alfonso XI (1312-1350).

    En esta etapa se produce la transición definitiva al nuevo estilo gótico y se inician las primeras obras plenamente góticas como la catedral de Palencia (1321), la iglesia de Santa Clara de Palencia (1378), Santa María la Blanca de Villalcázar de Sirga (ss. XIII y XIV), Santa Cecilia de Herrera de Valdecañas, (s. XIV) y unas cuantas iglesias más.

    Durante la guerra civil entre Pedro I (1350-1369) y Enrique II (1369-1379), la Tierra de Campos se ve afectada por el ataque del duque de Lancaster a la ciudad de Palencia, que tuvo que ser defendida por sus heroicas mujeres, ya que los hombres habían acudido en auxilio de la plaza fuerte de Valderas. Por este hecho, el rey Juan I (1379-1390) concede a las mujeres palentinas el privilegio de adornar sus tocas con los colores oro y rojo.

    A lo largo de los reinados de Enrique III (1390-1406), Juan II (1406-1454) y Enrique IV (1454-1474), la Tierra de Campos se convierte en una especie de plataforma política de algunos señores poderosos, produciéndose enfrentamientos como: la rebelión del conde de Osorno, el cerco de Palencia por Álvaro de Luna en 1451, el motín de los palentinos contra su obispo en 1465 y la toma de Carrión por el conde de Benavente en 1472.

    En 1470, Isabel y Fernando -los Reyes Católicos- (1474-1516) establecen en Dueñas su cuartel general y a través de alianzas con los Mendoza y los Manrique preparan su llegada al trono de Castilla para comenzar luego la unificación de toda la península bajo su autoridad.

    En Dueñas nace la hija primogénita de los Reyes Católicos y Fernando, una vez viudo, se casa con Germana de Foix.

    Durante el reinado de los Reyes Católicos se culmina el estilo gótico con la aparición del gótico final que alcanza los primeros años del siglo XVI y tiene interesantes muestras en Tierra de Campos y El Cerrato.